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Thursday, August 19, 2010

Hot vegan!

This last Thursday I finally made it to the Hot Yam! Two of our best friends had been inviting us since a long time ago to enjoy some delightful vegan food at this original concept hosted by the University of Toronto’s students. Everyone involved is a volunteer and they do these lunch parties once a week, every Thursday to be more precise. The food is mostly local, mostly organic and ENTIRELY vegan and you can enjoy it for only 4 bucks!

The lunch is served from 12 p.m. to 2 p.m. and don’t be late cause besides the huge lineup the food goes fast. That day they were sold out by 1 p.m., oh yes! I just loved the sense of community of the event; everyone saying hi, open to try new flavours and probably to eat in a different way for the first time (don’t forget it’s yummy vegan food: no meat, no dairy, no animal fat, just creative veggies and spices!).

That day the menu consisted of Borscht (a super delicious and unique Ukrainian beet cold soup, definitely the winner of the day!); kale, rice and nori (a combination of rice with cabbage and seaweed); carrot and white bean salad; and a plum crisp.

This community is so giving that they even share their recipes on their blog in case you loved something and you want to try it at home. Thank you Val and George for this great tip, we’ll be definitely going back soon and I’ll probably even volunteer! This was a great and different way to spend a Thursday afternoon, eating healthy and having lots of fun.

Hot Yam
International Student Centre
33 George St.
Toronto, ON
.

Friday, July 17, 2009

Con sabor a maple amargo...


Últimamente algunos acontecimientos en mi vida y el mundo me han hecho ver la no empatía (por no llamar egoísmo) del ser humano hacía sus iguales. No quisiera pensar que es parte de nuestra naturaleza, prefiero pensar que es algo aprendido y algo que se puede cambiar al exponerse a ambientes distintos.

Hace unos días amanecimos con la noticia de que la relación México-Canadá ha cambiado para siempre. Después de tener una relación cordial, Canadá ha decidido exigir visas a cualquier mexicano que quiera entrar a su país. Wow, ¡que shock! En verdad nos tomó por sorpresa a todos, aunque no puedo negar que esto ya se veía venir. En el tiempo que llevo en Canadá he escuchado y visto de primera mano historias de personas que por no saber que hacer con su vida, por aburridos o tristemente sólo por abusivos han decidido subirse a un avión con status de turista y bajarse con la clara idea de pedir refugio (¿De qué? ¡Ni ellos mismos saben!).

En este momento México tiene el primer lugar en peticiones de refugio y si esto no fuera suficiente hay que saber que después de las investigaciones pertinentes se ha encontrado que casi el 90% de ellas son falsas. Sabiendo esto y sabiendo también que a toda acción hay una reacción me parece sorprendente que no sólo hayamos entrado en shock con la noticia, sino que además culpemos a Canadá y a sus políticos de esta mala decisión.

Puedo aceptar que tal vez el método y la forma no fueron las correctas. Canadá dejo con planes, boletos, sueños y maletas en mano a muchos, creo que su flexibilidad y cordialidad dejo mucho que desear. Tan fácil que hubiera sido no aceptar ninguna petición de refugio (de ciudadanos mexicanos) por el siguiente mes y medio y aceptar a todos los turistas que tuvieran visitas planeadas para ese mismo mes y medio y que hubieran comprado su boleto antes de la imposición de la visa.

No sé sinceramente que haya pasado ahí, sin embargo, en mi muy personal opinión creo que si hay que estar molestos con alguien es con nuestros compatriotas mexicanos quienes decidieron sacar ventaja de un sistema honesto que tiene como principio la esperanza de vida para gente que está en condiciones que atentan contra su supervivencia. Tal vez sería hora de cuestionarnos sobre la raíz del problema y el por qué hay tantos mexicanos tratándose de salir de nuestro país, pero bueno creo que ese tema da para mucho que por el momento no quiero tocar.

Llegar como inmigrante a Canadá no es nada fácil, nosotros después de un tramite de casi un año, en el cual llenamos aplicaciones, hubo entrevistas, exámenes médicos y por supuesto pagos bancarios y comprobación de fondos que aseguraran nuestra caída de inauguración a la tierra de maple, tuvimos que lidiar con miles de retos a pesar de ya contar con nuestro estatus oficial de residentes canadienses.

Con títulos universitarios en mano y después de haber renunciado a nuestros trabajos en México, nos tocó empezar a trabajar en tiendas departamentales para tener la llamada “Canadian experience” ya que nadie reconocía las universidades y empresas transnacionales de nuestros currículos. Después de muchos esfuerzos, de renunciar a nuestras profesiones, de peleas, cuestionamientos, llantos y alguno que otro trago amargo, 6 años después, estamos establecidos con la vida que soñamos entonces. Pero durante estos años a pesar de habernos ganado con puntos y pagos nuestro estatus de residentes, jamás recibimos dinero por parte del gobierno cuando nuestros ahorros se agotaron, nadie nos ayudó a conseguir un apartamento cuando nadie quería rentarnos uno por ser nuevos en el país, ni ninguna trabajadora social vino a ayudarnos cuando tuvimos nuestra primera crisis y no sabíamos como resolver ciertas situaciones.

Hoy nos preguntamos ¿por qué Canadá ha puesto este nuevo requerimiento? Si pensamos en que en sólo un año se juntaron casi 12 mil peticiones de refugio y que el trámite de corroboración de esta misma petición toma éste mismo tiempo y que a cada solicitante se le paga mas o menos $600 dólares mensuales por este año así como $500 dólares por cada hijo, es un poco obvio.

A los refugiados se les da un número de seguro social que les permite trabajar legalmente en Canadá, se les proporciona dinero no sólo para dar el depósito y primer mes de renta sino también para amueblar su casa. Se les dan clases de inglés gratis, así como acceso a escuela pública para los niños, ayuda psicológica para manejar estrés en el nuevo país y guía para encontrar trabajos, entre muchas otras cosas más. Después de un año de trámite y de encontrar falsa la petición, estas personas tienen todavía el derecho de apelar y quedarse mínimo un año más. Si al final de todo se comprueba que la petición era falsa, al parecer van de regreso a su país con todo y boleto pagado.

Esto lo sé de “compatriotas” que conocí en la calle y que lo hicieron o peor aún de “amigos” de mis amigos que dijeron que venían de vacaciones, pidieron mis datos y al llegar aquí solicitaron el refugio y después me contactaron para pedirme trabajo en mi negocio después de contarme con una orgullosa sonrisa su grandiosa idea/aventura.

El cinismo era tan grande que en Montreal conocí un grupo de “niños bien” que decidieron venirse a estudiar francés patrocinados por el gobierno de Canadá con su estatus de refugiados. Y lo peor es que te aclaraban que aunque les dieran la residencia ellos se regresarían a México porque éste era sólo su año sabático.

Si después de leer todo esto, seguimos creyendo que es una injusticia lo que acaba de suceder, creo que estamos mal. No se si ésta sea la solución adecuada lo que si sé es que Canadá no podía quedarse con los brazos cruzados por más tiempo.

Al tener una nacionalidad tus acciones hablan por las de toda tu gente, es muy triste llegar a otro país y que la gente te etiquete como la persona del “mañana” o como “el tranza”. Este tipo de eventos nos hacen retroceder a todos los que llevamos años luchando contra estos estereotipos latinoamericanos.

Cuando entendamos que a toda acción hay una reacción, que lo que hago yo te afecta a ti y lo que haces tú me afecta a mí y que finalmente somos una unidad y un equipo, tal vez dejarán de haber injusticias, visas, restricciones, problemas, carencias y más.

Pero mientras persista la mentalidad del primero yo y luego yo, mientras sigamos preocupándonos sólo por lo que nos pasa a nosotros y no al resto de mundo, nada va a cambiar y a funcionar y seguiremos pagando justos por pecadores. Empecemos con respetar y recordar que nuestra libertad termina donde empieza la del otro. Afortunadamente yo creo en el karma, ¿y tú?

Saturday, May 30, 2009

¡Dimensión ahora conocida y favorita!


¡Wow! Hace días que no escribo, ya hasta había pensado que el hechizo estaba de regreso. Pero no es así, ya estoy aquí con mucho que contar.

La semana pasada mi amiga Naty me regaló una rebanada de pastel de zanahoria el cual me aclaró que era orgánico y gluten free (esa parte no sonaba naaada buena). Hace algunos años me hubiera quedado con cara de What? pero después de vivir en Canadá por algún tiempo, todos esos términos ya no sólo son parte de mi vocabulario sino hasta de mi propia alimentación. Sin muchas expectativas probé el pastel, el cual resultó ser el más delicioso que he probado en mi vida.

Obviamente lo primero que hice fue preguntarle en dónde lo había comprado y la respuesta fue: “Tinto, un lugar en Roncesvalles (por cierto los dueños son colombianos)”.

El fin de semana siguiente después de un fallido intento por ir al lago a andar en bicicleta mi esposo y yo decidimos ir a Roncesvalles. Debo confesar que ésta no era la primera vez que visitábamos esta zona, el verano pasado ya habíamos estado ahí pero yo no había conectado con este lugar, estaba en otra frecuencia.

Al llegar nos percatamos que al ser día festivo (Victoria Day) la calle estaba bastante tranquila y algunos lugares hasta cerrados, entre ellos Tinto (¡que frustración!). Pero bueno, ya habíamos pagado el parquímetro así que decidimos caminar un poco. De repente, nos dimos cuenta de que toda la gente que caminaba por ahí traía un helado consigo. Así que nos dimos a la tarea de encontrar la “famosa” heladería, traíamos atravesado el antojo de algo dulce.

Para nuestra sorpresa más que una gran heladería era un pequeño espacio de un video centro llamado The Film Buff, un lugar que además de ofrecer una variedad de películas alternativas también tiene su lado dulce vendiendo café y helados. Con a lo mucho diez sabores en su menú decidimos darles un chance. Pedimos uno de queso con zarzamora y otro de praline (lo que conocemos como nuez garapiñada). OMG no hay palabras para describir esta delicia, sin duda uno de los mejores helados que me he comido en Toronto (principalmente el de praline) y por tan sólo $2.25.

Al igual que el ya famoso pastel gluten-free, este helado era uno más de los tesoros escondidos que este barrio sin pretensiones tenía que ofrecer. Con el estómago en el cielo nos fuimos a caminar y a ver que otras sorpresas podría tener Roncesvalles para nosotros. En esta calle que va de norte a sur, que alguna vez fue casa de la comunidad Polaca de esta ciudad, se respira un aire de honestidad, igualdad, creatividad, conciencia social, amor al arte y responsabilidad ecológica. Lo que la hace diferente es que no se siente fake, como otros lugares de esta ciudad, aquí la gente y los negocios locales viven y proveen servicios bajo los mismos principios.

Para tener un lugar en esta calle hay que tener al menos una de estas características: ser orgánico, manejar el concepto “local”, ser único u ofrecer algo diferente. La idea de eat local (http://www.lifebeginsat30.com/elc/2006/04/10_reasons_to_e.html) además de genial me parece importante. El apoyar a nuestra comunidad, disfrutar lo que las estaciones pueden ofrecernos en su momento, adquirir alimentos más frescos que son mejores para nuestro cuerpo y ayudar al medio ambiente evitando largos procesos de transportación de alimentos son cosas que tendríamos que tener presente en el mundo que actualmente vivimos.

Thin blue line es una boutique de quesos en donde su variedad incluye una larga selección de productos locales de Ontario. En el Cherry Bomb Cafe puedes disfrutar de fair trade organic café por menos de $2.50 además de alegrar al ojo con una decoración muy original que hace honor a uno de los emblemas más importantes de Roncesvalles ¡las bicicletas! Medio de transportación favorito de esta zona.

Sin duda, uno de los lugares más divertidos es el Buddha Dog (http://www.buddhafoodha.com/) un restaurante de perros calientes que precisamente nació de la idea de reunir a los mejores proveedores locales de carne, vegetales, lácteos con los mejores chefs y panaderías para ofrecer un producto original, delicioso y representativo de su región y tradición culinaria. Algo más que los hace diferentes es que son mini hot dogs de esta manera tienes la posibilidad de probar varias combinaciones de ingredientes. Lo único triste y hasta extraño es que este lugar no cuenta con salchichas vegetarianas, así que los que no comemos carne tan sólo podemos imaginar a lo que saben estas interesantes combinaciones.

Justamente hablando de carne, me pareció interesante visitar Rowefarms una carnicería que ofrece productos locales y libres de antibióticos. Como vegetariana no estoy para promover el consumo de carne, sin embargo, sé que para muchas personas es casi imposible visualizar su vida sin este tipo de proteína y Rowefarms me pareció una excelente opción.

Lo mejor de esta empresa es que cree que existen mejores maneras de criar animales y es por ello que se rigen bajo ciertos principios fundamentales. En sus granjas sus animales tienen dietas 100% vegetarianas. Tienen una fuerte responsabilidad ambiental tanto en sus granjas como en sus empaques que son biodegradables. Y lo que sin duda me hizo aplaudirles fueron sus altos estándares de bienestar para el tratamiento humanitario de los animales. Los cuales están libres de enfermedad, miedo, dolor, malestar y hambre. ¡Wow! si no puedes ser vegetariano ésta es la mejor manera de unirte a los esfuerzos de otros y lo mejor es que sus precios son súper accesibles y casi idénticos a los que las grandes cadenas de supermercados de Ontario ofrecen OJO por carne NO ORGÁNICA, ¿qué tal?

Roncesvalles se ha convertido en uno de mis nuevos lugares favoritos de esta ciudad, en donde puedo divertirme y disfrutar de la vida como a mí me gusta.

A pesar de lo que puedan pensar el highlight de la visita no fue exactamente el helado ni ningún otro lugar de los visitados. El momento más memorable fue el ver a un niño de menos de 4 años llorando como loco enfrente de una frutería. ¿Por qué otra cosa podría llorar un niño de esa edad? Un helado, un juguete o hasta un hot dog del Buddha Dog. ¡Pues no! Este niño armó tremendo drama en medio de la acera ¡porque su mamá no le quería comprar una manzana y un plátano! Ella sólo podía contestarle que ya tenía muchos en su casa. ¿En qué otro lugar de Toronto los niños llorarían por comer frutas y verduras y los papás se negarían a complacerlos por un exceso de consumo? Sin duda ¡sólo en Roncesvalles! Y yo con una gran carcajada decidí salir de este neighborhood en donde para sorpresa de muchos empieza con la intersección de las calles paralelas de King y Queen las cuales definitivamente al unirse crean una extraña y nueva dimensión.

Wednesday, May 13, 2009

¡Mensaje recibido!


Todos los días Coffee y yo salimos a caminar al parque que queda enfrente del apartamento. Un parque sumido entre edificios y rascacielos que lo hacen un lugar muy especial, un oasis total. Casi al centro de este lugar está una de las iglesias más viejas de Toronto la cual está rodeada por árboles gigantes que son el hogar de una diversa comunidad de ardillas.



¿Por qué diversa? porque las hay de todos tamaños, colores y aunque suene extraño hasta con diferentes tipos de personalidades. Las hay negras, grises, cafés, pequeñas, largas, grandes, amigables, urañas, tímidas y ¡hasta locas! (LOL)


Ya alguna vez nos sucedió que una ardilla bastante fuera de control nos gritó por diez minutos desde un árbol. Aunque no lo crean se colgó de una rama al estilo murciélago, de cabeza, con sus patitas traseras bien agarradas al árbol y con su mirada fija en nosotros (Coffee y yo) echó unos alaridos que daban entre risa y terror.


Pero bueno, la historia de hoy es diferente. Todo empezó hace un par de semanas cuando conocimos a "Mimi", una schnauzer miniatura en etapa terminal de cáncer. Todos los días justamente a las 4:30 p.m. encontraríamos a Mimi disfrutando del sol de esta primavera que no quiere ceder. Sus dos amas, Kana y su mamá (dos japonesas muy agradables) me contaron la historia de esta adorable perrita. Hace tiempo, después de perder el apetito y caminar un poco raro, le diagnosticaron cáncer dándole tan sólo dos días de vida pero ahora cinco meses después Mimi seguía peleando por seguir viva. Afortunadamente no tenía mucho dolor el gran problema es que ya no podía caminar ya que sus patitas traseras ya no le respondían.


Así que sentada en el pasto disfrutaría sus tardes viendo pasar todo tipo de perros entre ellos mi loco bish-poo (así es como le dicen a la mezcla de bischon frise y poodle). El viernes pasado, como todas las tardes, nos sentamos junto a ella en el pasto y al acariciarla pude sentir todos sus huesitos. El mensaje en su mirada no era muy positivo, no sé porque ese día supe que Mimi me estaba diciendo adiós. Soy una persona más espiritual que religiosa y creo mucho en la energía así que ese día me concentré en pasar mis manos por su cuerpo con todo el amor del mundo y con un mensaje muy claro: "Mimi todo está bien, no tienes porque seguir luchando si ya no puedes. Let it go, let it go...".


El lunes que regresamos a las horas habituales, Mimi no estaba ahí. A pesar de que lo sospechaba, no pude evitar sentir que mi corazón se partía en pedacitos. Ayer regresamos con la esperanza de que Mimi estuviera ahí pero no fue así y eso sólo confirmó mis sospechas. Hoy más resignada regresé al parque y después de una larga caminata ¡ahí estaban Kana y su mamá esperándonos en la misma banca de siempre! Sólo que esta vez en vez de Mimi nada mas había una bolsita. Sólo tuvimos que cruzar miradas para saber que Mimi ya no estaba con nosotros.


Después de algunas lágrimas y mucho silencio, la mamá de Kana se acercó a Coffee para darle un regalo. Como si entendiera, Coffee se paró en sus dos patitas para darle "besos" (lamidas) en la cara a la señora. Esto sin duda llenó de gozo a la mamá de Kana haciéndola sentir un poquito mejor. En la bolsa habían algunos treats que Mimi le estaba heredando a Coffee y Coffee contaba los segundos para poder disfrutarlos (¡estas criaturas inocentes!).


¿Puedo darte un abrazo? Le pregunté a la mama de Kana (En Toronto hay mucho respeto hacia las diferencias culturales y uno nunca sabe si un buen gesto de alguna cultura puede ser ofensivo para otra) y después de un sí lleno de tristeza, la abracé y confirmé que esto no era una coincidencia, ésta era la gran señal.


What? ¿De qué señales hablo? Bueno, hace unas semanas llegué a la conclusión de que tal vez sería buena idea trabajar medio tiempo en algo más pero ¿en qué? La idea estaba acompañada de mucha confusión. ¿Sería bueno regresar a alguna de mis antiguas profesiones o tiempo de experimentar una nueva? (¡Ni yo misma puedo creer que quiera experimentar algo más!)


Días después me vi con mi amiga Maria E a quien después de contarle mi nueva grandiosa idea, con mucha insistencia me recordó mi interés por el Reiki (http://www.reiki.org/faq/WhatIsReiki.html) y me lo propuso como una excelente posiblidad de carrera. Eso sí, sin olvidar el enfoque que siempre he tenido en mente: ¡reiki para animales! Días después recibí un correo de Tere, otra de mis amigas, quien me informaba del siguiente curso de Reiki de alguien especializado justamente en... animales.


Mmmmm... esto comenzaba a ser algo repetitivo. Dos días después conocí a Mimi y el resto ya lo saben. Pero hoy al dar ese abrazo pude darme cuenta de que esto no fue coincidencia, el mensaje ¡está ahí! Mimi me dio una probadita de lo que podría ser dedicarme a esto. Darle confort y energía a los animales y tal vez hasta a sus amos.


Hoy Mimi ya no está pero el mensaje ha sido entregado. La línea está trazada y será mi decisión el seguirla o no. Sólo puedo decir que las señales siempre están ahí y está en nosotros ir uniendo los puntos. Mimi ¡misión cumplida! A tus diez años de vida, siendo visitante permanente del mismo parque que nosotros y viviendo a dos minutos de mi apartamento, escogiste el momento perfecto para conocernos. Gracias, he recibido el mensaje.

Wednesday, May 6, 2009

Rompiendo el hechizo...


Jamás hace 11 años imaginé pasar por tantas profesiones. Estudié mercadotecnia pero me gradué con el gusanito de dedicarme a las relaciones públicas. Por azares del destino terminé en una revista, siendo ésta, la experiencia más increíble de mi vida. Un parte aguas en mi carrera y mi persona, me convertí en un ser más auténtico y libre. A partir de ese momento, como editora de espectáculos, las palabras e ideas fluían sin parar. Pero un día desperté con la idea (compartida con mi entonces novio, ahora esposo) de cambiar de aires y venir a vivir a Canadá.


Sin la más remota idea de que me enfrentaría a los retos más grandes de mi vida, llegué a un lugar mágico llamado Montreal, una ciudad en donde la filosofía es la de vivir el hoy, el presente. Ahí cambié mi adorada Mac y mi grabadora por una pluma y un cuaderno y comencé a estudiar francés en UQAM (je me souviens!). De editora de espectáculos, de un día entrevistar a Britney Spears o a Anne Hathaway pasé a sentarme en un salón de clases a platicar de las diferencias culturales entre Rusia, Rumania, Colombia, Urugay, Bulgaria y hasta Japón (algunas de las nacionalidades de mis compañeros).


Hasta ese momento todo iba bien, me había quedado con dos de mis secciones de la revista así que las ideas aún fluían. A pesar de la vida relajada y bohemia antes de cumplir el año ya estabamos haciendo maletas nuevamente. Nunca me había caracterizado por ser una gitana o por mi espíritu aventurero (sin duda una parte de mi personalidad que a penas se estaba dando a conocer) pero la nieve y el frío estaban congelando y enterrando sueños así que decidimos mudarnos a un lugar "menos frío" llamado Toronto.


Al llegar aquí las ideas seguían fluyendo y yo escribía. Ahora sin trabajo y sin escuela, el tiempo sobraba. Desafortunadamente en ese cambio el pilar más grande de mi vida, mi padre, falleció y mi mundo se volteó de cabeza. La apatía y la tristeza se apoderaron de mí y de verdad no recuerdo cómo es que escribía para una revista de adolescentes llenas de luz. Dentro de esa oscuridad un buen día una idea brilló, y así como alguna vez de la nada surgió la grandiosa idea de mudarnos a Canada, de esa misma manera despertamos con la idea de abrir un restaurante.


Ya son 5 años desde aquel momento, tres de tener el restaurante abierto y ahora ser "Business owner" (¡una más a mi lista de profesiones!). Años de éxito, mucho estrés, aprendizaje invaluable, pleitos memorables y cuestionamientos existenciales.


¿Pero y las ideas? Esas dejaron de fluir hace un poco más de un año, cuando por cuestiones de rediseño o reestructuración, la revista tuvo que prescindir de mis colaboraciones. Después de ocho años de ser mi terapia, la forma de ganarme la vida y hasta de definirla, todo acabó. A partir de ese momento tuve un candado mental y por más extraño que suene o que parezca comencé a escribir (confieso que principalmente al volante) en mi cabeza. No habría nada más delicioso que ir manejando a la orilla del lago Ontario, escribiendo un artículo en mi mente sobre mi experiencia como inmigrante o la review de alguna película nueva.


Al llegar a un teclado mis dedos se congelarían y las palabras se esconderían. Pero en mi siguiente viaje a Costco ahí estarían las mejores frases. En febrero ya se sentían los síntomas del descongestionamiento dedal y decidí comenzar este blog. Blog que se quedó sin palabras hasta hace unos días que el hechizo comenzó a desaparecer. No sé si esto tenga que ver con mi ahora alimentación vegetariana, con la mejoría del clima, con la epidemia mundial de influenza que se vive actualmente, NO LO SÉ, pero las ideas llegaron otra vez y se siente TAAAN bien.


Lo más impresionante es que todos esos pensamientos y/o artículos siguen ahí en mi mente y ahora están desesperados por salir (¡uno por uno por favor!).


Éste es el renacimiento de mi alma como escritora, un alma que ha madurado y que tiene mucho que decir. Mi corazón y mi famoso chakra garganta están listos para hablar, espero la gente este lista para ESCUCHAR.